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Blog >> Relatos Picantes

La Fiesta de Disfraces, Relato Erótico

No se como me han convencido, no me apetece dada ir a una fiesta de disfraces. Esta es la última vez que me lían mis colegas. Lo peor es que nunca se que ponerme en este tipo de celebraciones, haré lo típico, el clásico disfraz de pirata que siempre utiliza mi hermano, espero no hacer mucho el ridículo.

Pues la fiesta no está tan mal, hay muchas chicas monas y la música me gusta. Creo que me quedaré un rato y me tomaré un par de copas, ya que estamos aquí, … Madre mía, ¿Quién es esa chica vestida de ángel negro? Está tan sexy con ese vestido rojo tan cortito y esas alas negras. Todo el mundo la mira. Para ser sincero a mí siempre me han puesto las pelirrojas, pero como esta ninguna, y encima me está mirando. Ella es el centro de atención de toda la fiesta, al bailar se le sube el vestido y puedo ver los ligueros con los que sujeta las medias, está buenísima. Como llevo ya unas cuantas copas de más, estoy más osado de costumbre, así que voy a hablar con ella.

¡A dicho que sí, que baila conmigo! Tiene unos ojos que parece que hablan y me dicen que me van a conceder todo aquello que le pida. Cuando baila se pega mucho a mí, siento su pecho agitado mientras se mueve al ritmo de la música y le pido que vayamos a un sitio más íntimo. ¡Hoy es mi día de suerte! Nos metemos en uno de los dormitorios del piso de arriba y nada más cerrar la puerta comienza a comerme la boca. Me muerde los labios con deseo mientras desabrocha los botones de mi camisa. “Haz conmigo lo que quieras” pide entre susurros.

Mi ángel negro ha resultado ser muy apasionada y al quitarle su vestido rojo veo que tiene un corpiño de encajes que deja al descubierto la mayor parte de sus turgentes senos. Ya estoy casi desnudo cuando caemos con nuestros cuerpos enredados en la cama. Ella se ha dejado puesto el corpiño, las medias y los tacones y ha tirado el tanga encima de un armario. “Me gusta ser mala” dice mientras lame y muerde todo mi cuerpo. Mientras me monta araña mi espalda y chilla de placer, jamás he estado con una chica así.

Termino agotado y satisfecho. Ella se levanta sin decir palabra y se vuelve a poner el vestido rojo. Se marcha mandándome un beso sonriendo. Cuando pregunto al anfitrión el nombre de la chica me dice que no la conoce. No había ninguna chica disfrazada de ángel negro en la fiesta

Escrito por: Ana J. R.
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