La semana pasada, mi prima dio a luz un niño precioso. Es la primera vez que pasa por esa experiencia y está preocupada de que su cuerpo no se recupere y no consiga la figura que tenía antes del embarazo. Le han recomendado que comience a hacer ejercicio físico y, por otro lado, le han aconsejado que utilice unas bolas chinas para fortalecer la musculatura de la pelvis. Ella quedó muy sorprendida al escucharlo, pues siempre había pensado que las bolas chinas eran un artículo de sex shop cuya única finalidad era excitar. Para aquellas que compartís las creencias de mi prima he decidido escribir el presente artículo.
Las bolas vaginales consisten en una o dos esferas fabricadas normalmente en silicona y unidas con un cordón flexible de este mismo material, que se introducen en la vagina y provocan la vibración de la musculatura pélvica. De esta forma se consigue alcanzar con mayor facilidad orgasmos más intensos y se aumenta el placer en las relaciones sexuales. Estas bolas se recomiendan en casos de descenso de la matriz o de matriz doblada y deben ser introducidas en la cavidad vaginal durante un rato todos los días, sin que por ello debamos dejar de utilizarlas en la cama para disfrutar de ellas con nuestra pareja.
Como no todas tenemos el mismo cuerpo, hay distintos modelos de bolas chinas ideados para satisfacer las necesidades de cualquier mujer. El diámetro de la esfera suele situarse en torno a los 3,5 cm y la longitud, muy variable, depende del número de bolas unidas por el cordón.
En las tiendas dedicadas a la venta de artículos eróticos también podréis encontrar otras variantes de este producto, pensadas como juguetes sexuales exclusivamente. Entre ellas podemos destacar la ristra de pequeñas bolitas que aumentan paulatinamente de tamaño y cuya finalidad es ser introducidas tanto en la vagina como en el ano. La mayoría de estos productos están pensados para ser utilizados en compañía de lubricantes y dilatadores para evitar las posibles molestias ocasionadas por la penetración.
Escrito por: Ana J. R.