Tradicionalmente se conocen como enfermedades de transmisión sexual a aquellas infecciones que tienen un factor común, el ser transmitidas mediante las relaciones sexuales, es decir, practicando sexo vaginal, oral y anal.
Estas enfermedades se producen por la infección causadas por distintos agentes, a saber, los virus, las bacterias, los protozoos y los hongos. La gran mayoría de ellas tiene tratamiento, no obstante, algunas, entre las que destacan las producidas por virus no se pueden curar de manera definitiva sino que permanecen en el organismo infectado en estado latente, apareciendo de nuevo de forma periódica. Las más conocidas son el Sida y el papiloma humano, producidas por virus, la gonorrea y la sífilis, infecciones causadas por bacterias, las ladillas, contagiada por un artrópodo y la candidiasis, infección por acción de hongos. En caso de contraer cualquiera de ellas es necesario acudir al médico al primer síntoma y ponerse en tratamiento, durante el cual no se recomienda mantener relaciones sexuales.
Como curiosidad comentaros que las enfermedades de transmisión sexual son conocidas también con la denominación de enfermedades venéreas a consecuencia de la diosa romana Venus, deidad del amor y el sexo.
Evidentemente la abstinencia es el mejor medio de prevención de las enfermedades de transmisión sexual y, en caso contrario, se recomienda no tener muchas parejas sexuales ya que la promiscuidad acarrea mayor riesgo de contagio. El uso del preservativo evita algunas infecciones pero no todas, ya que el contagio no sólo se produce durante el coito mediante el intercambio de secreciones sexuales, sino también por vía cutánea y otros fluidos ante los que el condón no puede actuar como barrera. Se recomienda asimismo la buena higiene íntima que reduce, junto con el uso de preservativos, los riesgos de transmisión de enfermedades.
Escrito por: Ana J. R.