La hepatitis es una enfermedad que ataca al hígado, provocando su inflamación y tiñendo la piel de aquellos que la padecen de un característico tono amarillo. Nos vamos a centrar en la que está causada por distintos virus, A, B y C que ataca a un número importante de personas, siendo una enfermedad bastante frecuente.
Concretamente, la hepatitis B, de mayor gravedad que la A, se transmite por la sangre, el semen y las secreciones vaginales, por lo que la promiscuidad sexual hace que aumente el riesgo de contagio.
Sus síntomas principales son el dolor abdominal, ictericia, orina de tono más oscuro de lo normal, fatiga, fiebre, nauseas y vómitos. Los síntomas pueden durar hasta seis semanas y, en ciertas ocasiones, se complica hasta el punto de desembocar en cirrosis de hígado, cáncer de hígado o incluso la muerte. En el caso de la hepatitis B y C puede ocurrir que no se experimente ninguno de estos síntomas y la enfermedad se desarrolle posteriormente al contagio convirtiéndose en crónica y haciendo que falle el hígado.
Se puede detectar con una simple prueba consistente en un análisis de sangre específico para localizar el virus de la hepatitis. En caso de que el examen resulte positivo será necesario ponerse en contacto con el médico inmediatamente para iniciar el tratamiento. Además existen vacunas para la hepatitis A y B. Esta última en la actualidad se pone a todos los niños.
Escrito por: Ana J. R.