Hace un tiempo dediqué un post a hablar del sexo en los animales, con las semejanzas y diferencias que presentan frente a las conductas que presenta el ser humano. Hoy voy a continuar con ese post centrándome en otro de los aspectos de la sexualidad, la homosexualidad, bisexualidad y cambio de sexo.
Aunque la mayoría de los seres del reino animal mantiene relaciones sexuales persiguiendo como único fin la reproducción, existen otros, como los delfines o ciertas especies de chimpancés como el bonobo, que persiguen alcanzar la satisfacción con estos actos. Dichos chimpancés practican la masturbación, el sexo genital entre dos hembras o dos machos y también el coito entre macho y hembra.
Aristóteles fue el primero en llamarnos la atención sobre el hecho de que los animales también buscan el disfrute en las relaciones sexuales, lo que descubrió al observar a un grupo de hienas. La especie animal tiende a buscar miembros de su mismo sexo cuando existe una falta de los del sexo contrario. La bisexualidad es muy común en especies como las de los primates superiores que son bastante activos sexualmente, utilizando esto para mantenerse unidos y arreglar sus diferencias.
Los gansos suelen tener uniones homosexuales y en ciertos casos, si la hembra irrumpe en mitad de sus prácticas, organizan tríos. Dichos comportamientos se han observado en más de 1500 especies en la naturaleza, entre gorilas, cebras, delfines, ballenas.
En cuanto al cambio de sexo, son muchos los animales que a lo largo de su vida pueden cambiar de sexo, entre otros numerosos reptiles e insectos. En general ocurre en aquellas especies con órganos sexuales menos complejos, como gusanos, peces o moluscos. Parece que los animales que cambian espontáneamente de sexo lo hacen cuando llegan al 72 % de su tamaño.
Escrito por: Ana J. R.