A lo largo de la historia, las distintas religiones de los pueblos se han pronunciado estableciendo normas sobre las conductas sexuales que se consideran adecuadas e inadecuadas, tratando temas como el sexo antes del matrimonio, la masturbación, el divorcio, la homosexualidad o las conductas lascivas.
Veamos más detenidamente que opinan las religiones principales sobre estos temas:
El cristianismo defiende que el sexo es un acto enfocado a la reproducción y la formación de una familia, por ello el cuerpo del hombre y de la mujer son tan diferentes y por tanto no se considera aceptable las relaciones sexuales practicadas antes o fuera del matrimonio. Por los mismos motivos, consideran que el coito sólo debe realizarse entre un hombre y una mujer, estando mal considerada la homosexualidad.
El islam tampoco concibe el sexo extramatrimonial y es tajante en lo que a la homosexualidad se refiere, no está permitida y se pena con la muerte. No contempla el celibato y considera que el estado normal de cualquier persona es el matrimonio. Además la sexualidad es un don de dios y rechazarlo es como despreciar tu propio cuerpo y consecuentemente tu espíritu.
En el judaísmo se prohíben las relaciones sexuales durante la menstruación y ve con malos ojos la lascivia y los comportamientos lujuriosos. Considera como pecados graves el adulterio, el incesto y la homosexualidad. Curiosamente, permite el divorcio, aunque es necesaria una ceremonia previa para llevarlo a cabo.
Finalmente en el budismo encontramos grandes diferencias entre el comportamiento de los monjes que deben permanecer en la castidad, y los laicos, entre los que el sexo está bien visto como modo de encauzar la energía, siempre y cuando las prácticas sexuales no dañen a los demás o a uno mismo y sean controladas por la voluntad de las personas.
Escrito por: Ana J. R.