Como ya mencionamos en post anteriores, la vagina posee mecanismos naturales que le permiten estar lubricada de forma natural durante las relaciones sexuales pero, en ocasiones, dichos mecanismos fallan, de modo que la fricción provocada por el pene llega a resultar desagradable. Para evitar estos problemas podemos recurrir a los lubricantes íntimos, cremas que sustituyen o aumentan la lubricación. Además de esta utilidad, los lubricantes permiten poder utilizar juguetes sexuales con mayor comodidad o realizar penetraciones anales placenteras.
Pero, … ¿Cómo debo elegir el lubricante más adaptado a mis necesidades? Sobre todo tenéis que tener en cuenta los siguientes puntos:
Primero: El lubricante debe ser hipoalergénico, estar testado dermatológicamente y no alterar el PH de la vagina. Es muy importante tener en cuenta que el lubricante, al ser un medio húmedo, facilita el transporte de bacterias, por lo cual si se realiza penetración anal es necesario lavar y poner de nuevo lubricante antes de hacer una penetración vaginal.
Segundo: El lubricante tiene que ser compatible con los preservativos, debéis tener en cuenta que los de base de silicona dañan los condones, creando poros en el látex, además no se pueden utilizar junto con juguetes sexuales de silicona.
Tercero: Algunos lubricantes manchan o tiñen la ropa y las sabanas. En este caso los más recomendables son los de base acuosa, pues se limpian con mayor facilidad.
También es útil tener en cuenta, a la hora de adquirir un lubricante, dónde quieres emplearlo, pues si pretendes probarlo en la bañera o la piscina, un lubricante con base acuosa será prácticamente inservible, pues se disolverá en poco tiempo. En ese caso uno de base de aceite será tu mejor opción.
Los de base oleosa, con olores y sabores te permitirán pasar un buen rato dando un masaje a tu pareja y jugando con su cuerpo. No obstante, si únicamente deseas facilitar la penetración te aconsejamos un lubricante con base acuosa incoloro, inodoro e hipoalergénico.
Escrito por: Ana J. R.