Los métodos anticonceptivos son tan antiguos como el conocimiento de que las relaciones sexuales eran las causantes del embarazo. En un principio, la mayor parte de los métodos utilizados eran inútiles al atribuir propiedades casi mágicas a determinadas sustancias, posturas o momentos para practicar el sexo. Por ejemplo se creía que al untar grasa de animal en los muslos de la mujer esta evitaba quedar embarazada. Con este mismo fin se recomendaba a las mujeres saltar o estornudar tras el coito para evitar la fecundación.
También era común en Egipto utilizar como espermicida cremas vaginales fabricados con estiercol y miel y en Grecia hacían uso del ungüento de Saturno, pomada de aceite y acetato de plomo que, debido a su toxicidad, tuvo que dejar de utilizarse.
Otro de los métodos anticonceptivos a los que más se recurría en la época antigua eran las esponjas o bolas de lana empapadas en aceites o distintas sustancias químicas que actuaban como barrera impidiendo la introducción de los espermatozoides en el útero.
En el siglo XVI aparecen los primeros preservativos utilizados principalmente para evitar contraer la sífilis. Dichos condones estaban fabricados con pieles e intestinos de animales y uno de sus inconvenientes era que se reutilizaban debido a su alto costo. Más adelante se comenzarían a emplear otros hechos con tela.
El provocador Casanova tuvo también un importante papel en la historia de la anticoncepción al utilizar y hacer famosos los condones fabricados con vejiga de borrego y recomendar la colocación de medio limón exprimido en el fondo de la vagina para que su jugo actuara como espermicida, al igual que un rústico diafragma.
Escrito por: Ana J. R.