¿No os habéis planteado alguna vez que los chicos deberían recibir clases de seducción? Si sales una noche, escuchas siempre los mismos tópicos, a saber, yo a ti te conozco de algo, eres la chica con la mejor sonrisa, te invito a una copa, etc. que de tan poco originales casi aburren. A veces pienso que no les vendría mal aprender algún truquito de los amantes que han sido leyenda, como Casanova.
Giacomo Casanova fue un veneciano del S XVIII que logró convertirse en un mito gracias a sus aventuras amorosas. Entre sus muchas ocupaciones, son conocidas las de clérigo, poeta, filósofo, empresario, espía, bibliotecario o músico. Hablaba nada mas y nada menos que siete idiomas, lo cual nos puede hacer una idea de su cultura, por lo cual era invitado con frecuencia a las fiestas de las personalidades más influyentes de su ciudad.
Tan sólo en sus libros se mencionan hasta 132 amantes, con nombres figurados, de todas las edades, nacionalidad, clase y condición, algunas de ellas solteras, casadas, viudas. También a los conventos llegó su red de seducción, es famosa la historia de como consiguió que unas cuantas novicias sucumbieran a sus encantos.
Es curioso cómo era capaz de mantener buenas relaciones con sus amantes a las que llegaba incluso a buscarles marido. ¿Cuántas personas podrían presumir de tener tantos amoríos y seguir llevándose bien con sus parejas una vez acabados estos?
Sin duda era un caradura, pero con mucha clase y encanto. En sus libros dejó escritas frases que se han hecho famosas, como “No hay ni una sola mujer en el mundo que pueda resistirse a las constantes atenciones” y “Como siento que he nacido para el sexo opuesto, he amado siempre y me he hecho amar todo lo que he podido”.
Escrito por: Ana J. R.