Aunque no es uno de los métodos de anticoncepción más utilizados, el diafragma es un anticonceptivo muy antiguo, anterior a la píldora y el DIU. El diafragma es un método mixto, de barrera y químico, que combina una capucha flexible de látex sostenida por un aro metálico que impide el paso de los espermatozoides con el uso de espermicidas encargados de matarlos o inmovilizarlos.
El diafragma debe colocarse antes de las relaciones sexuales, puedes ponértelo hasta dos horas antes. Es aconsejable cubrirlo de espermicida para que la membrana de látex no se dañe y resulte más efectivo. El médico deberá indicarte como colocarlo adecuadamente y cuál es la talla que mejor se ajusta a tu cuerpo. No olvides que es necesario retirarlo de 6 a 8 horas después del coito para que funcione correctamente.
Tiene una eficacia entorno al 85% para evitar los embarazos pero no evita el contagio de las enfermedades de transmisión sexual por lo que no es recomendable su uso para aquellas personas que no tengan pareja sexual estable.
Los diafragmas pueden dañarse con ciertos lubricantes, antes de utilizarlos debes comprobar que sean compatibles, como también ocurría con los preservativos. Además es importante recordar que la duración de la mayoría de los diafragmas es de uno a dos años, tras los cuales es necesario sustituirlo por otro para no perder fiabilidad.
La principal ventaja de este método es que no se sufren los efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales y su presencia no se nota durante las relaciones sexuales. Entre sus inconvenientes, el principal es el aumento de riesgo de infecciones urinarias.
Escrito por: Ana J. R.