Hace un rato estuve haciendo la lista de la compra con mi compañera de piso y me encargó que comprara pilas pequeñas. Se me ocurrió preguntarle para que las quería y a punto y se muere de vergüenza. Al final conseguí sacarle el motivo de tanto secretismo, las quería para su consolador y no se atrevía a contármelo. Es curioso como aun hoy, nos avergonzamos de todo aquello que está relacionado con el sexo y más cuando los consoladores son uno de los juguetes sexuales más utilizados de la historia.
El consolador, también conocido con el nombre de dildo, es un objeto sexual que pretende sustituir al pene, teniendo una forma semejante a éste. Se han descubierto referencias a este complemento para el sexo procedentes de la prehistoria. De hecho estaban fabricados en piedra y se utilizaban como decoración en las fiestas de fertilidad. Los primeros consoladores hechos con materiales de goma datan de mediados del siglo XVIII.
En la actualidad hay muchas variantes pensadas para ser utilizadas tanto por hombres como por mujeres y satisfacen cualquier necesidad que pueda surgir. Si vais a cualquier tienda erótica o sex shop encontraréis consoladores con vibración incorporada, otros con formas curvadas que estimulan a la vez la vagina y el clítoris o punto G, y algunos que proporcionan una doble penetración. En caso de desear un mayor tamaño del miembro viril, existen fundas que prolongan su longitud y para parejas de mujeres encontráis una especie de prótesis enganchadas al cuerpo con cinturones o arneses.
En cuanto a los lubricantes utilizados para la introducción del consolador, cualquiera de los empleados en las relaciones sexuales puede servir. Antiguamente las mujeres usaban aceite de oliva para ese fin.
Escrito por: Ana J. R.