El finde pasado fui al cine de verano con unos amigos a ver una peli y pasar un buen rato. Como hacía tantísimo calor, era lo mejor que podíamos hacer por la noche, pues dormir era imposible. En la película aparecían, entre otras, una chica adicta al sexo, que en las dos horas que duraba la historia tenía infinidad de compañeros sexuales. Como no, uno de mis amigos tomándose con demasiada ligereza el tema, comento la suerte que sería tener una pareja con este problema.
La hipersexualidad o adicción al sexo es una alteración de la conducta sexual que lleva a las personas que la padecen a practicar sexo de forma compulsiva, centrando su día a día en mantener relaciones sexuales. Las personas que sufren la adicción al sexo no pueden evitar tener sexo, lo necesitan, por tanto no es simplemente que tengan una libido alta. Sus síntomas son iguales a los de otras adicciones, como al alcohol o a Internet y por tanto, se debe tratar de la misma manera, acudiendo a psicólogos, haciendo terapia y, en ciertos casos, también con fármacos.
Es frecuente en los casos de hipersexualidad, que el sexo obsesivo se emplee como forma de escapar de la vida cotidiana, de los momentos estresantes, ...De hecho, las personas adictas al sexo se masturban obsesivamente, practican sexo con desconocidos sin importarles el sexo, edad ni aspecto de sus parejas sexuales. Además pierden gran parte de sus ingresos recurriendo a profesionales del sexo, ya sean prostitutas, lineas eróticas o pornografía en la red.
La adicción al sexo conlleva además muchos riesgo, tales como los peligros de contraer enfermedades de transmisión sexual y contagiarlas a otros o numerosos problemas con la familia y allegados, así como económicos. La hipersexualidad genera un gran vacío en aquellos que la sufren y no saben como evitar esa compulsión a pesar del daño que hace en su vida.
Escrito por: Ana J. R.