El cibersexo consiste en relacionarse sexualmente con otras personas empleando para ello chats, messenger, móviles o sms por lo cual no hay contacto físico entre ellas. Frecuentemente, los que mantienen sexo virtual, describen en pequeños mensajes las acciones que realizan, imaginando que están practicando seso excitando así a su pareja hasta llegar al orgasmo utilizando la masturbación para alcanzarlo. Estos mensajes con una alta carga erótica, tienen la ventaja del anonimato y, en el caso de no utilizar una webcam, tampoco tienen el problema de los complejos físicos.
La práctica del cibersexo está muy extendida en personas de todas las edades, es frecuente en el caso de los adolescentes cuya curiosidad al explorar la sexualidad les lleva a experimentar con el sexo virtual, en las parejas que se encuentran separadas por razones de trabajo, o en aquellas que no pueden conseguir relaciones sexuales de otro tipo. Muchas personas lo utilizan como vía de escape para los problemas cotidianos como sustitutivo del sexo con contacto, en caso de padecer enfermedades de transmisión sexual como el sida, … Además, el sexo virtual ha sido utilizado en terapias en pacientes que, por cuestiones de timidez, tenían problemas a la hora de mantener relaciones con otras personas. El cibersexo les ha ayudado a ir soltándose poco a poco, perdiendo sus complejos de forma progresiva.
Uno de los aspectos más negativos del sexo virtual es el uso cada vez más generalizado, por parte de los pedófilos, de la red para encontrar a sus víctimas, fingiendo tener la misma edad que los chicos a los que engañan. Por otro lado, se han estudiado caso en los que el cibersexo se llega a convertir en una adicción. Aquellos que la padecen pierden el contacto con la realidad, lo que conlleva problemas en el trabajo y con la familia y amigos.
Es obvio que el sexo virtual puede resultar un complemento en nuestra sexualidad que nos aporte verdaderos momentos de placer, pero siempre practicado en su justa medida.
Escrito por: Ana J. R.