El otro día mi novio y yo estuvimos haciendo limpieza general en el trastero y tirando un millón de cachivaches que no servían para nada. Supongo que a todo el mundo le pasa lo mismo, comienza a almacenar trastos inútiles, llenando la habitación y al final ni siquiera puede pasar por la puerta. Pues bien, mientras estábamos revisando unas cajas viejas encontramos unas revistas pornográficas que mi chico ojeaba de adolescente. Es curioso, al menos la mitad de la población masculina ha consumido de joven este tipo de revistas de contenido sexual en el que aparecen chicas que no dejan nada a la imaginación.
No se si lo sabéis, pero estas revistas para el consumo de toda la población aparecieron hace no demasiado tiempo en el siglo XIX, cuando la impresión de fotografías se hizo más sencilla y accesible para todos los bolsillos. Fue Francia la pionera en publicarlas, mostrando chicas desnudas que si bien ahora se considerarían fotografías bastante suaves, en aquel momento causaron conmoción en el público en general.
Ya a mediados del siglo XX surgió el término pin-up que se refería a las fotografías que los soldados recogían de calendarios y revistas y colgaban en sus paredes. Lo cierto es que dichas imágenes podrían considerarse más eróticas que pornográficas, mostrando en un principio únicamente las piernas de las modelos para luego pasar a mostrar el pecho. Muchas actrices de renombre como Marilyn Monroe posaron para ellas frecuentemente. Fue en esta época cuando surgen revistas tan conocidas como Playboy que continúan publicándose en la actualidad.
Es importante destacar que en todas ellas seguían sin mostrarse los genitales. Fue necesario esperar hasta la aparición de la revista Penthouse para verlos por primera vez . Desde ese momento, las fotografías han ido evolucionando siendo cada día más explícitas, hasta llegar a la época actual, en que las imágenes nos enseñan ya escenas de penetración o sexo en grupo.
Escrito por: Ana J. R.